domingo, 31 de marzo de 2013

"Morir es sencillo,
... vivir es lo difícil"



Es más fácil para uno destruir que crear; más sencillo es matar que lidiar con la gente que no queremos, comprendemos o toleramos. 

Sin embargo, ¿cómo es posible que sea más difícil borrar o enmendar un error que hacerlo? ¿Cómo es más complicado olvidar o perdonar a quien nos hizo daño que herir a alguien? La vida puede ser un sinsentido eterno, o un organismo cuyo equilibrio se vale de innumerables paradojas para subsistir. 

... y cobrar sentido.

Existen eventos y situaciones que nos pueden llevar a pensar que nada de lo que hacemos tiene una relevancia real con respecto al resto del mundo; así como ocasiones en las que nos hemos llegado a sentir parte de un "plan", algo más grande que sólo nosotros, un "Destino".

Si por un lado nos detenemos a pensar esto, creo que en verdad no existe una razón en concreto para vivir más que el simple hecho de estar vivo. No puedo dejar de pensar en todo, a la vez en que no pienso en nada...


Cigarras, 

recuerdos persistentes de la humedad y calor típicos del verano. A pesar de que no logro comprender aún el misterio que me envuelve al oír su canto, mi fascinación por ellas parece que no terminará. 

Recuerdo perfectamente que Higurashi no Naku Koro Ni fue la responsable de que me encandilara con aquél susurro de los pantanos, las ciénagas, bosques y praderas. Más ahora no puedo ver una película en la que al escuchar ese chillido, ese susurro del más allá no me den escalofríos.

Sin haber visto u oído una en persona, aún debo añorar el día en que las escuche cantar al atardecer de los días del verano.