UNA EXPERIENCIA POCO COMÚN EN MÍ, QUE CASI NUNCA RECUERDO UN
SUEÑO Y QUE CUANDO LO HAGO, NO RECUERDO MÁS QUE FRAGMENTOS DE LAS DISTINTAS
IDEAS QUE ME ATACAN AL ESTAR INCONSCIENTE: TUVE UN SÓLO SUEÑO, LARGO Y VARIADO.
UNA FIGURA PERMANECE EN ÉL Y NO SÉ QUIÉN ES, PERO LA ASOCIO A UNA PERSONA QUE
CONOZCO, QUE DEFINITIVAMENTE NO SE LE PARECE A ELLA. OTRA COSA QUE ME
DESCONCIERTA, ES QUE TRAS DESPERTARME Y VOLVER A DORMIR, EL SUEÑO SIGUE.
PIDO AYUDA, EN CASO DE QUE ALGUIEN PUEDA EXPLICARME EL
SIGNIFICADO DE ESTA HISTORIA RARA...
Estamos los tres. Una chica rubia y delgada, cabello largo y
ojos color miel que me recuerdan a una persona a la que conozco; así como el
muchacho moreno de ojos negros que lo siento como si él fuera su hermano (al
igual que la persona a la que me recuerda). Sus nombres, no recuerdo haberlos
mencionado, pero nos portamos como si nos conociéramos. Estamos los tres en una
pequeña choza, de concreto y del tamaño de una pequeña aula de escuela rural.
Hay un ventanal que mira hacia el oeste y el sol se asoma por ella: ya ha
pasado el mediodía.
Pasamos un tiempo conversando, no viene a mi mente ahora de
qué. Pronto, ella propone que salgamos. Es un jardín y se encuentra al oeste
del edificio, en él crece un pasto verde y hay juegos de hierro. No los
recuerdo con claridad, pero sé que eran coloridos a pesar de que se veían ya
viejos. El patio es grande y está rodeado de árboles o arbustos muy altos, como
de unos 2 metros y medio. Es más bien como un pequeño parquecito, porque en él
cabrían unos 20 o 24 carros. Hay uno estacionado sobre un árbol alto y
frondoso, un roble. Está orientado hacia el este y se parece mucho al carro que
tenemos (Atos dorado). Caminamos directo hacia los juegos. Ella hace un
comentario que da a entender que “ya” no está embarazada (como se suponía que
estaba). Eso me sorprende y le preguntó cómo es eso posible. Ella sólo me
sonríe, volteando a verme desde su hombro derecho. Su sonrisa es triste.
Mientras caminamos, él dice cosas para amenizar más el ambiente, bromeamos de
nuevo y compartimos risas. Ella me hace el comentario de que ahora podremos
(¿volver?) a “hacerlo” y con esto, entiendo que se refiere a tener relaciones.
Aquello me provoca entre vergüenza por haberlo dicho frente a (quien yo creo,
es) su hermano y curiosidad por saber qué ocurrió con el hijo de ella. Todavía
no llegamos a los juegos, entonces vuelvo a preguntar a lo referente a que no
está embarazada y la tomo de su brazo derecho con mi mano izquierda. Al girar,
veo que está triste y temo que haya abortado. No pregunto más.
De repente, su hermano nos llamada a que subamos al coche.
Ella entra primero por la puerta de la derecha y se sienta hasta el lado del
conductor (la izquierda), él se fue y yo entro con ella. Sólo se ríe y seguimos
platicando de algo que me hace reír con ella. Tengo ganas de besarla. Entonces,
llega él y trae un osezno. Es de un café muy oscuro, casi negro y del tamaño de
un perro mediano, pero más robusto. El pequeño entra con nosotros y lo situamos
entre ella y yo. Los dos jugamos con el osito y él hace ruidos de como si se
riera con nosotros. De pronto, digo un comentario acerca de que él podría ser
nuestro niño (nuestro hijo). Ella sólo calla, sonríe lastimeramente de nuevo.
Pero él, se une a la conversación e incluso bromea con lo que dije y ella vuelve
a sonreír un poco. Entre los comentarios, habla de la madre del pequeño. Me
preocupo al oír hablar de ella y le pregunto si él le quitó la cría a su madre.
Él me responde que sí. No le digo nada, pero el temor me hace sentir como si la
osa se encontrara cerca de nosotros y hago que salgamos del carro. No recuerdo
si él se encontraba dentro del carro, sentado en el asiento de copiloto y
nosotros nos encontrábamos en la parte trasera del carro, o de si él permaneció
fuera del automóvil y hablándonos desde la ventana. Salgo y le doy
instrucciones de que se la lleve lejos del carro, del oso y de mí. Volteo a mi
izquierda, hacia atrás del carro y de entre los árboles que encierran el
espacio verde, sale un oso grade: debe ser su madre. No viene hacia nosotros
corriendo, pero avanza rápido hacia el carro, oliendo a su hijo, supongo. Los
dos no se habían marchado, estaban frente mí y a unos dos metros del coche. Les
digo que se alejen para que no se lastimen. Quiero sacarlo del carro y dejarlo
en el suelo para que se marchen los dos, madre e hijo. Pero al agacharme para
agarrarlo, el animalito hace un sonido. Temiendo que la madre malinterprete las
cosas, prefiero alejarme del pequeño y del carro, dejando la puerta abierta y
yéndome hacia el frente del auto para reunirme con los dos.
No sé qué ocurrió, pero lo más probable es que ambos osos se
marcharan y desaparecieran entre los árboles, al oeste, de donde probablemente
venían.
Ellos me proponen que vallamos a un sitio, uno que al
parecer los tres conocemos. Según mi idea del sitio, es una especie de ciudad
pequeña o una parte de un pueblo con calles empedradas y angostas con edificios
viejos y altos. Acordamos en ir en el carro. Subimos los tres, ella va en el
asiento trasero y yo, de copiloto. Nos encaminamos al norte del edificio, hacia
un par de rampas para que transiten por ellas cada una de las hileras de
llantas del carro. Me doy cuenta de que él se está desviando y que el carro se
caerá de las rampas… y así lo hace. Sugiero que nos dirijamos caminando. Se
supone que las rampas llevaban a un nivel más alto para llegar al camino o
carretera; pero al bajarnos del coche, el resto del suelo está al mismo nivel y
las rampas conducen al cielo. Eran ahora como las que usan de exhibidor en las
agencias de autos y estaban altas, como unos 3 o 4 metros. Caminamos hacia el
camino, al norte y lo seguimos hacia el oeste.
Poco recuerdo del camino, pero hubo un punto en que bromeaba
de que terminaríamos en el panteón. Ambos no les agrada la idea y ella menciona
que iría a muchos lados (conmigo), pero no al panteón. Veo adornos de flores en
las orillas del camino. Son pequeños y con morelianas, margaritas y puma.
Caminamos un tiempo, no sé si antes o después de ver los arreglos de flores.
Viramos hacia la izquierda, al norte, en una encrucijada del camino.
Llegamos a una parte en la que hay un muro alto y con
lámparas a nuestra derecha, hay una rampa para camionetas que lleva a una
tienda grande. La calle se hace más angosta y sigue hacia la izquierda de esa
tienda, hay edificios grandes a la izquierda de la calle. Parecen casas o
locales. Son de 3 plantas la mayoría. Ella va con una señora, parece que iba a
conseguir empleo y lo consigue. Recuerdo que me quedo fuera para no escuchar
nada de lo que ella tuviera que hablar con la dueña del lugar. En mi cabeza, me
la imagino trabajando en un centro de llamadas (como yo) ahí con la señora.
Recuerdo poco de lo que ocurre en ese poblado, sólo sé que
caminamos por un rato por esa calle y mientras más avanzamos, los colores, que
han sido tonos de café y beige por lo empolvado y la terracería, se vuelven más
grisáceos, rojizos y amarillentos. El área se vuelve un poco más industrial, recuerdo
que los edificios son como naves, grises y con techos de lámina. Sobre lo que
conversamos, hicimos o pensamos, no recuerdo casi nada. Sólo que ella menciona
que vivirá de manera independiente desde el momento en que comience a trabajar
en su nuevo empleo.
En algún punto, regresamos. No recuerdo si su “hermano”
regresa con nosotros. Al llegar a la choza, me parece que juego un videojuego
de Harry Potter, uno con buenas gráficas y que me emociona porque tiene un
catálogo de criaturas entre el menú principal. Nuevamente, no recuerdo
exactamente qué ocurrió, pero llegó un momento en que vuelvo a estar consciente
de que estoy ahí, en la choza. (ESTO ÚLTIMO, NO ESTOY SEGURO DE SI OCURRE ANTES
O DESPUÉS DE SALIR DEL AULA/CHOZA AL INICIO DEL SUEÑO).
Durante todo el tiempo, en mi cabeza rondan ideas de
besarla. Quizás de intimar con ella. Pero no digo nada y prefiero sólo
platicar.
EN ESTE MOMENTO, ME DESPERTÉ PARA TOMAR MI MEDICAMENTO, A
LAS 4:35. COLOCO MAL UN TEMPORIZADOR PARA DESPERTARME EN 19 HORAS, CREYENDO
HABÉRLO PUESTO PARA 19 MINUTOS. AL DORMIRME, VUELVO A SOÑAR CON ELLA Y EN UN
LUGAR PARECIDO A UNA CASA EN EL RANCHO DONDE VIVÍA LA MUCHACHA A LA QUE ME
RECUERDA.
Nos habla mi madre, a los dos. Vamos hacia un cuarto, se
parece mucho el dormitorio en que estaba postrada mi abuela. Pero detrás de ese
cuarto, hay otro. Hay muebles a mi derecha, que sería el sur, y también cerca
de la pared frente a mí (muro oeste del cuarto). Mi madre nos dice que ella,
una señora con la que está, quiere que se abran las ventanas. Como estoy alto,
no hace falta que use el banco que me acerca y que ella sí hubiera necesitado
utilizar. Al abrir con facilidad las ventanas, volteo a mi izquierda y veo una
cama con una señora mayor en ella. La señora apenas y puede gemir, pero
entendemos lo que nos quiere decir. De repente, me doy cuenta que esa señora
está desnuda. Ella, la muchacha que me acompaña, se ríe de mi sorpresa y se me
queda viendo con ojos que interpreto como lujuriosos mientras reconoce que por
mi altura se me hace fácil abrir las ventanas. Escucho que la señora le
pregunta a mi madre quién soy yo y de dónde veníamos ella y yo. Ella le
responde que somos de León, le dice de la florería, que estudié en La Salle y
dice que soy muy inteligente. Eso me avergüenza y salgo del dormitorio. Ella,
mi compañera, me sigue.
DESPIERTO. SON LAS 5:28.
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