Antes, hubo una persecución. Con agentes de tránsito a través de calles estrechas y que terminó en mi burla hacia ellos por su incompetencia, la travesía tiene un espacio en blanco, pues no recuerdo cómo me deshice del carro y el conductor y terminé resbalando de una pendient
Sin embargo, entre otras cosas que implicarían que tenía una labor de cazador de bestias, monstruos o demonios; hay un "recuerdo" en lo particular. Estoy sobre mi carro, manejando del lado derecho del tablero pero no estoy en Europa, porque reconozco el puente y el distribuidor vial de la salida a Silao y el Bulevar Delta. Sin embargo, no sé si estaba manejando yo. Porque sentado sobre el tablero del carro, a mi izquierda, estaba un bebé. Estaba hablando, perfecta y claramente.
No recuerdo mucho de su conversación, sólo que cuando escuché algunos comentarios de que tenía muchos planes cuando por fin "lo lograra" y que por el momento, lo único que le interesaba era encontrar una forma segura de llegar alcanzar la madurez necesaria para hacerlo, me di cuenta de lo raro del niño.Sin embargo, no había caído en cuenta de lo raro que era que ese infante de aparentemente menos de 3 años estuviera ahí, sentado sobre las ventilas del aire acondicionado del auto y hablando. De rato, volteaba a verlo y prestaba poca atención a lo que él decía, aborrecía a esa criatura. Fue así que vi cómo el iris de sus ojos cambiaba de un castaño oscuro a un dorado brillante y fosforescente para luego, transformarse en un azul eléctrico que se distinguía en la oscuridad de la noche.
He de suponer, con la conclusión a la que llegué después, que sus planes incluían dominar el mundo, o destruirlo, algo por el estilo. Pero cuando tuve esa especie de revelación sobre la naturaleza de aquél mocoso, no me inmuté; al contrario, siento que decidí fríamente que tendría que liquidarlo y sentía lástima por el pequeño bastardo.
Lo último que recuerdo de esa escena fue la pregunta que le hice al pequeño, sabiendo la respuesta aún antes de que la risa del enano confirmara mis sospechas:
- Entonces -dije sin mucho ánimo y cambiando de velocidad para no desaprovechar la luz verde que se mostraba frente a mí -, ¿Eres un anticristo?